DERECHO A MORIR CON DIGNIDAD

By Alexis 2 years ago
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Somos ciudadanas y ciudadanos portugueses que valoramos, por encima de todo, el derecho a la Libertad. Defendemos, por tal motivo, la despenalización y la regulación de la Muerte Asistida como una expresión concreta de los derechos individuales a la autonomía, a la libertad religiosa y a la libertad de convicción y de conciencia, derechos estos recogidos en la Constitución. La Muerte Asistida consiste en el acto de, en respuesta a una petición propia —informada, consciente y reiterada—, anticipar o acortar la muerte de enfermos sin esperanza de curación que padecen un gran sufrimiento. La Muerte Asistida es un derecho del enfermo que sufre y al que no le queda otra alternativa, que considere aceptable o digna, para poner fin a su sufrimiento. Se trata de un último recurso, una última libertad, una última petición que no se puede negar a aquellos que se saben condenados. En estas circunstancias, la Muerte Asistida es un acto de compasión y de beneficencia. La Muerte Asistida, en sus dos modalidades —cuando el propio enfermo se administra el fármaco letal o cuando este lo administre un tercero— siempre la lleva a cabo un médico o cuenta con su orientación y supervisión. La Muerte Asistida no entra en conflicto ni excluye el acceso a los cuidados paliativos, y su despenalización no significa una menor inversión en ese tipo de cuidados. No obstante, es una prueba irrefutable de que los cuidados paliativos no eliminan por completo el sufrimiento en todos los enfermos ni impiden totalmente su degradación física y psicológica. En Portugal, los derechos individuales en el ámbito de la autodeterminación de la persona enferma han logrado un reconocimiento y una protección progresivos en la forma del consentimiento informado, del derecho a aceptar o rechazar el tratamiento, de la condena del ensañamiento terapéutico y de las Directivas Anticipadas de Voluntad (Testamento Vital). No obstante, a semejanza de otros países, resulta necesario dar un paso más, en esta ocasión hacia la despenalización y la regulación de la Muerte Asistida. Un Estado laico debe liberar la ley de normas basadas en fundamentos confesionales. En cambio, debe fomentar derechos que no obligan a nadie, sino que permiten elecciones personales razonables. La despenalización de la Muerte Asistida no supone una obligación para nadie, sino que solo la convierte en una elección legítima. La Constitución de la República Portuguesa define la vida como un derecho inviolable, pero no como un deber irrenunciable. La criminalización de la muerte asistida en el Código Penal lesiona los derechos fundamentales relativos a las libertades. El derecho a la vida forma parte del patrimonio ético de la Humanidad y, como tal, se encuentra consagrado en las leyes de la República Portuguesa. El derecho a morir en paz y de acuerdo con los criterios de dignidad que cada uno construye a lo largo de su vida, también tiene que serlo. Resulta una necesidad imperiosa acabar con el sufrimiento inútil y sin sentido, impuesto en nombre de convicciones ajenas. La despenalización y la regulación de la Muerte Asistida son apremiantes. Enero de 2016 LOS SOLICITANTES: António Pedro Vasconcelos, Isabel Ruivo, João Ribeiro Santos, João Semedo, Laura Ferreira dos Santos, Lucília Galha, Tatiana Marques

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